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El 5/2/1999 a las
11 de la noche llegaba por primera vez a mi casa con la
Estanciera,
era un vehículo pintado a parches verdes y rojo antióxido de
dudosa pinta pero inmejorables referencias: un viaje a
Florianópolis (Brasil), dos a Puerto Madryn y un montón de
kilómetros recorridos por muchos otros lugares. Tres dias
después con cubiertas y bujías nuevas partía hacia San Martín
de los Andes cargado con mis cosas y la esperanza de radicarme
allí, lamentablemente no pudo ser y tuve que volver a Buenos
Aires a los pocos meses, pero en esos meses recorrí mas de
1000 Km por caminos de ripio, con pendientes muy pronunciadas
y anchos como para que uno transpire de pensar que tiene que
pasar por allí. En 5000 Km solo sufrí dos pinchaduras y la
rotura del diafragma de la bomba de nafta.
Ese viaje determinó muchas cosas en mi vida, pero a pesar de
todo me decidí a conservar un vehículo que se había portado de
forma impecable a pesar del frío, la lluvia, los caminos y el
estado de ánimo del conductor.
Desde ese entonces he superado muchos cambios y problemas, he
conocido a la persona con quien comparto hoy mi vida (Andrea) y
la Estanciera
ha estado guardada, casi sin uso, en espera de salir otra vez.
Al día de hoy he recorrido 8000 Km y en los próximos treinta
dias sumaremos otros 3000 Km. (BsAs - Junin - Lincoln -
Gral.Alvear - San Rafael - Malargue y de vuelta)
Quizás un dia, un grupo de Estancieras
nacido de esta idea, juntas remonten una cuesta o recorran un
camino y todos los que hagamos ese viaje podremos algún día
recordarlo con especial emoción.
Andrea y Ruben.
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