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Nos mandaron su historia Alberto y Liliana:
"Hola, mi nombre es Alberto mod. '55, mi esposa Liliana mod. '56,
mis hijos: José '79, Pablo '80, Sabrina '83, Lucio '97 y la Estanciera
mod.'62 adoptada en el '98.
Esta historia comienza allá por el '98, cuando después de haber cambiado
tres veces de modelos y marcas de camioneta, y sin dejar conforme a mi
familia por la falta de comodidad cuando salíamos todos juntos, decidí
darles participación y que opinaran qué comprar, así fue que Liliana un
poco en broma me dijo: "compremos una Estanciera así yo puedo viajar
parada si quiero y además podemos viajar todos juntos dentro del mismo
habitáculo"; a mí mucho no me gustó la idea pero salimos a buscar Estancieras.
Después de un tiempo conseguimos la que hoy disfrutamos, y gracias a la desazón
con que Liliana miró al vendedor, ya que cuando llegamos a querer comprarla
le había dado a otra persona la palabra de que se la vendería.
Al traerla a casa fue unánime la decisión y parecíamos hormigas cuando empezamos
a desarmar para hacer chapa y pintura, y dejarla Pi-Pi-Cu-Cu.
Por malos consejos cambiamos motor y caja por Toyota Diesel, por mejores consejos
tiene frenos a disco en las cuatro ruedas, pedalera, columna y caja de dirección
de Torino, dos butacas de Peugeot y asiento enterizo trasero, debido a la
situación económica tan sólo pudimos dejarla Pi-Pi, y esperamos algún día ponerle
el Cu-Cu.
Hoy después de casi dos años y medio de disfrutarla y viendo que muchas le ponen
nombre decidí bautizarla con "La Fundadora", ya que gracias a esta Estanciera, al
apoyo de mi familia y el empuje de Alejandro Figueroa me siento orgulloso de haber
fundado el Club Argentino de Estancieras y Baqueanos.
De esta manera al ponerle nombre podré hacerle caso a Liliana y cambiar los papeles
para tener boleto compra-venta con Liliana y libreta de casamiento con la Estanciera.
Quiero agradecer a cada coordinador y a cada integrante del club por el entusiasmo, las ganas y el esfuerzo por llevar adelante esta idea.
Y no puedo dejar de agradecer a Marisa y Alejando Figueroa, Norma Pieropan por el apoyo incondicional brindado desde el primer encuentro.
Y quiero agradecer especialmente a Christina Vogt, quien fue la que me incentivo a escribir esta carta, y quien la mandó junto con la foto, después de casi dos años que Andrea y Ruben me lo pidieran.
Eternamente agradecidos a todos, hoy tan sólo me falta escribir un libro."
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